Hay la idea aceptada de que para resolver los problemas del país se necesita primero preguntarle al pueblo qué se le ofrece. La semana pasada tuvo lugar un acto de esta índole en las aulas de la Universidad Veracruzana. Se dijeron —a gritos— frases como éstas:

—Los estudiantes no estamos vendidos.

—Los estudiantes no debemos ser comprados con prebendas, coches y viajes.

—Queremos decirle que el que se dice presidente de la Facultad de Derecho ha firmado un desplegado en apoyo de su candidatura. La base estudiantil en ningún momento ha apoyado precandidatura alguna.

El citado líder pidió la palabra —para defenderse, probablemente—, pero no pudo hablar porque durante cuatro minutos, la mayoría de los presentes gritaron: “Vendido… vendido… vendido…”

El diálogo siguió:

—Queremos su apoyo para limpiar la Facultad de líderes charros y vendidos al Gobierno, que llevan muchos años como tales.

“… Finalmente”, dice la información, “varios jóvenes insistieron en que “la base estudiantil veracruzana no tiene candidato, se identifica con el PRI y deposita su confianza en el Presidente y en la decisión que tome”.

También se trató el problema agrícola, y el social.

—Aquí se han pedido muchas cosas, pero el problema del país es otro…: La miseria del campo y de los obreros.

Se oyó el grito de una joven:

—Los campesinos se mueren de hambre…

El que abordó primero el tema siguió hablando:

—¿Qué nos importa que haya más aulas, más escuelas, señor Presidente? ¿Para qué…? Para salir a explotar a campesinos y a obreros.

—Nosotros ya no pedimos dinero ni autobuses; queremos el apoyo del Gobierno Federal…

(Aquí se hace una pausa de reflexión. Un minuto.)

—… para desplazarnos al campo y servir socialmente a esa gente que está siendo explotada por terratenientes y latifundistas [sic]. Queremos salir en brigadas al campo.

(Aquí podemos cerrar los ojos e imaginar a la gente que está siendo explotada por terratenientes y latifundistas viendo llegar a los estudiantes en autobuses fletados por el Gobierno Federal.)

Antes de que la reunión se dedicara a otro tema —el de la precandidatura— un campesino de Martínez de la Torre “denunció que los quieren sacar de sus tierras”. No dice la información quién quiere sacarlos de sus tierras.

—Somos cuarenta familias. Para nosotros es un problema muy grave.

Hay contradicciones.

Un estudiante tomó la palabra y dijo:

—Señor (hay) grupos que han ido a sorprenderlo a Los Pinos manifestándole que tienen el apoyo estudiantil. Quiero decirle que es mentira.

Según parece se refería a los que fueron a Los Pinos a decir que el estudiantado estaba con Carbonell.

Carbonell, por su parte, cuando supo lo que se había dicho en la Universidad, dijo: “que quienes se entrevistaron con el Primer Mandatario [en la Universidad Veracruzana] “no son verdaderos estudiantes, ya que los representantes [de los verdaderos estudiantes] “le han manifestado su respaldo en repetidas ocasiones” [como, por ejemplo, cuando fueron a Los Pinos a decir que … etcétera].

El gobernador Murillo Vidal y un señor no identificado que estaba a su lado cuando le dio la mano al presidente en Las Bajadas, son los únicos de la comitiva que llevaban saco. Los demás, dice la información, guayabera o camisa.

Por Jorge Ibargüengoitia

*Texto publicado en Excélsior (1974).

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