Y es el infierno que sobrevive una madre en la búsqueda de su hija, hasta donde termina el país”

Por Enrique Parra

Sandra Román es la única igualteca en nutrir las filas de una marcha en paz, desesperada ella por su hija Ivette Melissa. Aunque representa en la primera Caravana Internacional de Búsqueda en Vida de Personas Desaparecidas a mil familias tan solo de ese pueblo de Guerrero, que sufren lo mismo.

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Piedras Negras, Coahuila. Escuchar “Cereso Piedras Negras” eriza la piel. Huele a masacre, tiene un tufo a corrupción. El autogobierno zeta que tuvo hace un lustro es acusado de cremar ahí (2009-2012) a más de 150 personas. Meses después (septiembre 2012) se fraguó el escape de 129 reos. Luego (2013), a unos días de su nombramiento, el director fue asesinado.

Aunque Sandra ya no percibe el miedo, no puede sentirlo, se esfumó de pronto una noche de insomnio. Un 24 de octubre 2012, de ráfagas de AR-15 y cuernos de chivo en su fachada, que policías municipales sacaron de su casa a su adolescente hija, se volvió temeraria y no paró de caminar.

Esa noche también se llevaron a una nieta y a su nuera, aunque al tercer día se las regresaron, con la palabra de que a Ivette la tendrían un año lejos. Ya pasaron cinco.

Sandra tiene la naríz de Ivette, también los pómulos en pico. Suelen ser gemelas de carácter, desprendidas, alegres. Ahora, serena de rostro, sin prisa, aunque tampoco sin pausa, aquí está, sintiendo que falla en casa con su otra hija, pero como una está extraviada tiene que buscarla.

Hoy está como un Cristo, frente a un portón de acero; guardias con cara de enfado la cachean. Ingresará al penal de la frontera.

Mijita, sí te estoy buscando

Que quede claro: si en tus desvelos me escuchas, que mamá anda en las calles, en los montes y en el infierno, con tu foto en el pecho. Quizá con las rodillas destrozadas, pero con el alma erguida.

Veinte colectivos de 13 estados conforman la Caravana. También se busca a dos hombres de Honduras y El Salvador; y a dos mujeres: una rusa y una francesa. La familia Navarro de Chilapa, Guerrero, que encontró muertos a sus tres desaparecidos, pero siguen en la causa. La mujer que reside en Texas y busca a 11 familiares. Tantas historias como 54 con las que fueron nutriendo las filas.

Pasan al micrófono y sus voces retumban en el Bravo, a un costado del Asta Bandera del Guinnes, Puente Uno. Nacionales y estadunidenses paran un rato a escuchar, a pie o en carro, y esa es la intención, que se cree conciencia de que los desaparecidos nos hacen falta a todos, afirmó Julio Sánchez Pasillas, el coordinador de la Caravana.

La voz amplificada se va con la brisa de una falsa calma. Sandra mira a Eagle Pass, Texas. Buscará conseguir una Visa Humanitaria; quizá la pesquisa en Estados Unidos rinda frutos. Hay que agotar las instancias.

Los buscadores llegaron al límite del país porque ahí existe otra teoría poco abordada: la del tráfico internacional de personas, con fines sexuales o de extracción de órganos. Anhelan un indicio, alguien que conozca a un tratante que sugiera haber sabido algo.

Por eso Sandra recorre esa tarde de la clausura la céntrica calle Zaragoza, de cantinas y moteles. Muestra la foto de Ivette. Tiene ojos miel enormes, tez morena, una cicatriz en la barbilla y unas estrellitas en la espalda. Desapareció a los 19 años; terminaba la prepa.

“Qué hermosa es”, le dice una estilista. “Ah, pues fue en 2012 de la guerra. Aquí desaparecieron a bastantes”.

Nomás un puño de tierra: Tetelcingo

Entre 2010 y 2013, bajo el gobierno de Graco Ramírez, la Fiscalía General del Estado de Morelos depositó en fosas a 117 personas incluyendo niños, quienes no fueron identificados en un momento.

Las fosas toman calidad de clandestinas, pues están en un predio ilegal para ello. El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado por Javier Sicilia y otros colectivos, sospechan que pueda ser un acto de corrupción y contubernio con crimen organizado. Entonces podrían ser sus víctimas.

La orden ocurre y se abren las fosas. Con sus manos, Sandra Román remueve la tierra caliente. Saca huesos; sus pulmones aspiran piel, cabellos, ropas, olvido. De los 117 cuerpos y restos, 84 tenían signos de violencia física y tortura. Las formas semejan al modus operandi zeta, lo que provocó la inquietud y los trae a su bastión, al noreste del país.

En Tetelcingo y en la zona cero de Jojutla, también Morelos, Sandra aprendió a clasificar perfiles, a embalar el peroné que se dividirá en tres partes similares: para archivo de la PGR, al Estado para ADN y para Comisión Investigadora Independiente de Argentina.

Su foto del pecho da testimonio de sus búsquedas; Guerrero son cerros y montes. Entre Las Parotas, Pueblo Viejo, La Laguna y otros parajes hostiles, la iniciativa de colectivos civiles han encontrado en un centenar de fosas ilegales, 300 cuerpos. Aunque Sandra que un día pasó cuatro horas en la Cueva del Diablo aún estaba sin señales.

Se estruja el corazón: pistas en Saltillo

La Caravana comenzó el 12 de mayo en Torreón, y culminó el domingo 21 del mismo mes. Pasó también por Saltillo, Monclova, Sabinas, Allende. Por morgues hechizas, es decir, espacios donde Servicio Médico Forense mostró sus catálogos de No Nombres con fotos de rostros, tatuajes y otras señas particulares. Salubridad llevó imágenes de sexoservidoras. Por universidades, plazas, avenidas.

En la cárcel de Saltillo, Sandra Román sintió un golpecito de calor en el corazón, recibió un posible positivo, una pista de vida. Una reclusa comentó certera que conoció Ivette Melissa hace cinco años, y que tiene unos gemelitos. El dato resulta estrujante. Coincide con el de otra mujer que también habló de los gemelitos, meses antes en Jiutepec, Morelos y que Ivette “muy bella” estaba junto a un hombre “gordo y feo”, precisamente en Iguala.

Se pactó un careo para un jueves en dicho penal. La Caravana continuó. Al término, entusiasmada, volvió a la capital del estado y esperó ese jueves. La reclusa que había dado pista ya había sido liberada. “No sé qué pensar”, susurra alto Sandra.

La autoridad penitenciaria ni el gobierno, dan razón tras una sentencia cumplida.

Allende es un triste emblema

Antes de terminar en la frontera, la Caravana está en Allende. “El manantial masacrado” lo llamó el escritor Diego Enrique Osorno. Esta región Manantiales se completa con Piedras, Morelos, Nava y Zaragoza, aunque el crimen asoló a todos en 2011. Allende, casa del capo criminal Omar Treviño “Z-42”, sufrió más.

De las decenas de residencias derrumbadas con trascabos a luz de día, el crimen sacó a familias que no se volvieron a ver. Organismos no gubernamentales señalan más de 300 personas desaparecidas en la zona; la Procuraduría del estado sólo tiene 28 denuncias.

A la parroquia San Juan de Mata llega Verónica Hernández, candidata a la alcaldía de Allende que se compite en junio. A ella le desaparecieron a su hermano Miguel. La cantidad de buscadores locales la superan la decena de agentes ministeriales y elementos policiacos Fuerza Coahuila en resguardo.

Los desaparecidos es frase perene en las rutinas de esta comunidad mayormente agrícola y ganadera de 20 mil habitantes.

El Cereso Piedras Negras

El cielo se cerró en el traslado al penal sobre la carretera ribereña, y se cae intenso en el camino de lodo que se realiza a pie por 100 metros del exterior al portón.

Sandra sigue su foto a 10 metros. Por 15 minutos entre las manos de las 48 reclusas en fila y descubre que alguna tuvo una mirada diferente, y ella esboza una sonrisa. Es una esperanza. Quizá la conozca, quizá me lleve a ella, su mente vibra.

El resto del tiempo, las alrededor de 60 fotografías de 12 parientes que ingresaron, y otras más de compañeros que lo hicieron al varonil, están dispuestas en el piso del salón para misas, a un costado de las celdas.

Representantes de Derechos Humanos y del Ministerio Público Delegación Norte Uno las acompañan, ellas luego les hablaran por alguna novedad.

Según el testigo protegido Rodrigo Humberto Uribe Tapia y su audiencia en la Corte Federal del Distrito de San Antonio, Texas, en el juicio de Marciano Millán, señalan la cremación y desaparición en ácido de más de 155 personas en este penal entre 2009 y 2012.

La fuga de 129 reos del 2012 que la autoridad señaló que ocurrió por un estrecho túnel de un metro de ancho y ocho de largo, versión desmentida también por un testimonio en corte texana que acusa que dos camiones los esperaron por la puerta principal. En 2013, nombrado 16 días antes, el director del penal José Antonio Castillo fue asesinado al salir del mismo.

Hoy el Secretario de Gobierno de Coahuila Víctor Zamora señala que el autogobierno se acabó y que el estado tiene el control. En contraparte a lo asentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en su Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria; hay condiciones de autogobierno, de actividades ilícitas y cobro de extorsión y sobornos.

Sandra Román es miembro del colectivo Los Otros desaparecidos de Iguala, fundado en 2014, amenazada por su activismo, se convirtió en desplazada. Su casa, a 20 kilómetros del trágico Cocula, de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, quedó agujereada y vacía.

Embarcados en esa Caravana, familias con historias distantes, cotejan su dolor y se descubren casi idénticos.

“La expectativa fue superada”, dijo don Julio en el cierre de la Caravana en el atrio del Santuario Guadalupe, al lado del padre de los migrantes Pepe Valdez. “Obtuvimos 22 posibles positivos, traducidos en esperanza sólida de encontrarlos con vida”, y los feligreses aplaudieron espontáneos.

Veintidós pistas que la autoridad no les pudo ofrecer. Y que sólo el amor de una madre, padre o hermano pudieron conseguir, almas que no claudican; como Sandra Román.

Desapariciones sistemáticas en Coahuila: La Haya

Un centenar de organismos mexicanos llevaron a la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) en La Haya, Holanda, la denuncia por 500 casos de crímenes de lesa humanidad (asesinatos, torturas y desapariciones forzadas) en Coahuila de 2009 a 2016, en lo que llamaron ataques sistemáticos contra la población civil y en la que acusan complicidad de autoridades del estado y el cártel de los Zetas.

Jimena Reyes, directora de la FIDH para las Américas afirma que con los datos aportados pretenden que amparados por el artículo 7 del Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional obtenga competencia para indagar a funcionarios mexicanos en lo particular.

La fiscal de la CPI Fatou Bensouda recibió el documento por parte de las ONG mexicanas, mismo que incluye la masacre de Allende de marzo 2011, donde se habla de 300 víctimas y la matanza del Cereso Piedras Negras de hasta 150 víctimas de 2008 al 12.

Los hermanos Humberto y Rubén Moreira además de Jorge Torres, interino, son los gobernantes, todos priístas, que tuvo Coahuila en ese lapso de tiempo.

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