FILME: CounterPunch

DIRECTOR: Jay Bulger

PAÍS: EUA

AÑO: 2017

La industria del boxeo ha cambiado en los últimos años. De ser uno de los deportes más venerados del mundo —produciendo atletas del calibre de Muhammad Ali, Rocky Marciano y Sugar Ray Leonard—, se ha convertido en un negocio del espectáculo, en donde el valor del invicto y, por tanto del nombre, es mucho más fuerte y rentable. Esta nueva era, encabezada por Floyd “Money” Mayweather, ha redefinido las ambiciones de los deportistas del mañana; los boxeadores ya no tienen la misma moral que antes. En su lugar, buscan convertirse en profesionales lo más pronto posible con tal de generar buenos ingresos y sustentar una vida de lujos, armando un record de victorias contra desconocidos y debutantes, a consciencia de que una sola derrota les puede costar el resto de su carrera.

Pero ¿qué fue de aquellos que peleaban por asegurar su supervivencia? ¿Los que ostentaban el oro en los juegos olímpicos y probaban ser los mejores en todo el mundo? Dicho de otra manera ¿qué es lo que define a un boxeador? ¿Es el dinero? ¿La fama? ¿La gloria? ¿El respeto? ¿Sus raíces humildes y/o problemáticas? ¿El hambre, tal vez?

En su más reciente documental, Jay Bulger —ex-boxeador y director de cine— narra los casos de tres distintos personajes en su recorrido por la industria de los golpes, ofreciendo un amplio panorama sobre la misma, en compañía de íconos como Bernard Hopkins, Sugar Ray Leonard y Oscar De La Hoya.

El más joven de ellos es Chris “Lil B-Hop” Colbert —también conocido como “el Candidato”—, un chico de Brooklyn que entrena a dos horas de su hogar en la fundación Atlas Cops and Kids, uno de los pocos gimnasios de box en la ciudad. Como ferviente admirador de Mayweather, B-Hop aspira a las grandes ligas y, al mismo tiempo, mantiene claro su objetivo de ser uno de los grandes. Por otra parte está Cam F. Awesome —“el Amateur”—, quien sueña con representar a su país en las olimpiadas de Río 2016, entrando en un extenso torneo de eliminatorias en el que parece ir venciendo con bastante facilidad. Por último, tras conquistar su máxima presea, Peter “Kid Chocolate” Quillin —“el Profesional”— decide renunciar al título y darse un año sabático para pasarlo junto a su familia. Sin embargo, cuando llega el momento de volver al cuadrilátero, Quillin enfrenta las consecuencias de alejarse del negocio. Tanto su rendimiento como las críticas de la prensa moldean su encuentro contra el campeón vigente, como la prueba definitiva para redimirse.

Como cualquier otra historia de boxeo, CounterPunch toca temas como el sacrificio, el éxito y la fama, argumentos suficientes como para sentir empatía por los personajes en su respectivos senderos, así como las consecuencias de cada uno, lidiando también con la derrota desde su lado más humano. Pero ¿qué sigue una vez que no cumpliste con tus propias expectativas? Parece ser que, así como en el ring, sólo son dos opciones: levantarse o caer.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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