Lo que aquí reviso tiene que ver con aspectos del modo de comunicar y operar que ha sido característico del alfarismo, pero que parece haberse ya instalado en el Partido Movimiento Ciudadano (PMC) a escala nacional, y ahora se refleja en todos los espacios que éste gobierna.

En su discurso, los gobiernos del PMC se presentan como la alternativa contra los gobiernos autoritarios y corruptos, a través de una promesa de política ciudadana, como lo hiciera en su momento el PRI con su promesa de política revolucionaria, el PAN con su promesa de política humanista, el PRD con su promesa de política democrática o el PVEM con su promesa de política de equilibrio ambiental.

Pero –como ha quedado claro–, la dificultad no radica en prometer sino en cumplir. En los hechos ninguna de las promesas anteriores se ha visto realizada, porque en estos partidos ha terminado anteponiéndose el pragmatismo de la pervertida lógica electoral sobre cualquier principio de buen gobierno. En el caso particular del PMC, ¿qué muestras ha dado de no haber sido capaz de honrar su juramento ciudadano? Aquí tres aspectos centrales:

  1. Está confundiendo “política” con “grilla” al momento de enfrentar críticas. El PMC ha recurrido a las etiquetas de la añeja política partidista para clasificar y luego desestimar las voces que no están de acuerdo con su actuar. Empiezan a sobrar ejemplos en los que, a la menor provocación y de una forma simplista, su aparato de comunicación califica las inconformidades de distintos grupos como ignorantes, mezquinas y obscuras, ignorando que la política supone un arduo trabajo de escucha, transparencia y construcción de acuerdos en favor del interés público y la justicia social. La forma en que hizo su “política” cuando fue oposición, rechazando sistemáticamente cualquier iniciativa que no fuera propia, quizá explique por qué cree (o hace creer) que todo se trata simplemente de grilla.
  2. Está trabajando “para la ciudadanía”, pero no con ella. El PMC también ha confundido ciudadanía con electorado, y por eso se relaciona con ella en clave de proveedor-cliente. Si bien con las gestiones del PMC se han logrado muy importantes avances en un tipo de transparencia y en la institucionalización de mecanismos de participación ciudadana, se asoman ya las formas con las que, a pesar de ellos, buscan mantener la asimetría y desigualdad en la relación gobierno-ciudadanía, reproduciendo el paradigma (tan propio del PRI) de un poder político centralizado, con privilegios políticos y que entiende al ciudadano como objeto, opuesto a un esquema de poder distribuido en donde la ciudadanía es sujeto de derechos y obligaciones.
  3. Está reemplazando, sin alterar, las estructuras de poder. Los cambios que se dieron con la llegada del PMC a las alcaldías del Área Metropolitana de Guadalajara, permitieron que se acercaran nuevos perfiles a los espacios de toma de decisión; sin embargo, esta “apertura” se hizo cuidando que no se afectaran los pilares de su proyecto electoral. De esta manera, el pragmatismo de su proyecto de poder es el que ha organizado las alianzas y relaciones estratégicas del PMC dentro del aparato de gobierno (con sindicatos y funcionarios dispuestos a servir en campaña), y fuera de éste (con patrocinadores inmobiliarios, con ex-panistas que se dicen capaces de movilizar votos y con líderes vecinales a quienes pretenden tener bajo control). Esto ha afectado claramente la eficiencia en el ejercicio de gobierno, la calidad de los servicios y la racionalidad en la toma de decisiones.

Ante estas evidencias (que si le buscamos un poco ahí están), cabe preguntarse si su incapacidad para cumplir con la promesa de una forma de gobierno menos autocrática es coyuntural o esencial. En todo caso estarían a tiempo de cambiar, si quisieran, porque no basta simplemente con no ser el PRI. Esto implicaría mucho menos marketing y mesianismo, y más trabajo social y técnico. En términos prácticos, mucho menos Valenzuela y Luna, y más Castañeda y Silva. Pero ¿quieren realmente cambiar, o de plano su forma de entender la política es la que han venido haciendo hasta ahora? ¿Ante qué situación estamos? ¿Ante un proceso de ensayo y error, o ante lo que podríamos ya definir como el ADN del PMC?

Por Héctor Castañón

@hektanon

*Publicado en Okupo +

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