¿Qué sale cuando se combinan el golf y las artes del tiro?

Por Hunter S. Thompson

La muerte del hockey profesional en América es un mal augurio para quienes han invertido mucho en los equipos de la NHL. Pero para mí no significó nada, y por eso fue que llamé a Bill Murray con una idea que podría cambiar nuestras vidas para siempre.

Eran las 3:30 en una madrugada muy oscura de martes cuando escuché los timbres del teléfono conectado a su línea privada en Nueva Jersey. “Bien pensado”, me dije a mí mismo mientras encendía un Cohiba flaco. “Seguro está bien despierto y tronando de tanta energía a estas horas, o al menos puedo dejarle un mensaje muy emocionado”.

Mi corazonada, aunque extraña, tuvo razón. El pinche loco levantó el teléfono al cuarto timbrazo, y sentí que el corazón me brincaba. “¡Puta madre!”, pensé. “Así comienzan los imperios”. ¿Tarde? No sé quién es ese.

El genio va de la mano y recorre el mundo, y cuando sucede un encuentro, la chispa lo recorre completo.

Herman Melville escribió eso durante el invierno de 1914, y Murray está muy al tanto de sus palabras. Sólo un lunático llamaría a una leyenda como Bill Murray a las 3:33 de la mañana nada más porque sí. Sería suicidio profesional, y profundamente grosero.

Pero yo tenía una razón más que buena…

***

Bill: Hola?

Hunter S. Thompson: Bill, hola. Habla Hunter.

B: Hola Hunter.

HST: ¿Estás preparado para una idea poderosa? Quería preguntarte sobre el golf en Japón. Tengo entendido que están construyendo campos de tiro en vertical, uno encima del otro.

B: [extrañamente alerta] Sí, los tienen al aire libre, bajo techos.

HST: Vi unas fotos. Parecían canales de boliche apilados uno sobre otro.

B: [risas]

HST: Estoy trabajando un artículo muy tonto. Es maravilloso. Acabo de inventar un nuevo deporte. Se llama Golf-Escopeta. El mundo será nuestro con esta cosa.

B: Mmmmm.

HST: Te hablé para consultar la mejor manera de lanzarlo. De hecho ya lo lanzamos. En primavera, el sheriff y yo jugamos un jueguito en un campo de por aquí. Él traía mi Ping Beryllium 9-Iron y yo traía su escopeta, y como a unos 90 metros pusimos un green de linóleo y una bandera. Él estaba lanzando las bolas hacia el green. Yo estaba como a unos 3 metros de él, con la espanta-borrachos. Mi objetivo era desviar su bola, como si fuera un pichón de barro.

B: [risas]

HST: Al principio no funcionó. Los perdigones eran muy chicos. Pero luego la cargué con zorrera y funcionó de maravilla. Y fue muy divertido.

B: [risitas]

HST: Bueno, no quería despertarte, pero sabía que querrías estar metido en el arranque de todo esto.

B: [silencio]

HST: ¿Quieres discutirlo mañana?

B: Claro.

HST: Excelente.

B: Tal vez tenga un sueño raro al respecto, pero… [risas].

HST: El futuro de este deporte es ENORME. El golf en América no podrá ser otra cosa.

B: Le dará otros significado a la frase “campo de tiro”.

HST: Sobre todo cuando los apilas uno encima del otro. Los he visto en Japón.

B: De hecho sí, tienen campos de tiro multi-nivel.

HST: [risas] ¿Cómo funciona eso? ¿Tienen techos muy altos?

B: No. El techo que está encima sólo proyecta unos 3 metros, y tienen otro cubículo justo encima. Es como si le arrancaras la fachada a un edificio. La gente estaría colgada de sus oficinas.

HST: Ya veo. Es como uno de los hoteles originales del Hyatt Regency. Como un atrio. ¿Podías brincar hasta el lobby justo en medio del edificio?

B: ¡Así mismo!

HST: Es como gente tirando la bola de un balcón a otro.

B: [risas] Sí, sería algo así.

HST: ¿Yo podría quedar en el octavo piso y tú en el sexto? O el quinceavo. Y estaríamos tirando a través de un lago.

B: Tienen banderas cada 150 metros, cada 200, cada 250. Depende de si estás tirando desde la plata baja o cinco pisos en el aire.

HST: Quiero averiguar más sobre todo esto. Tiene futuro.

B: Tienen uno acá en la ciudad, por Chelsea Pier.

HST: Seguro jugaste mucho golf en Japón.

B: No mucho. Sólo tuve un muy buen día de golf. Me la pasé trabajando la mayor parte del tiempo. Pero sí jugué en un campo precioso. Tienen greens estacionales, con dos clases de pasto. Es muy bello.

HST: Bueno, estoy escribiendo una columna para ESPN.com y quiero saber si te gusta mi nueva idea para el golf. Un equipo de dos.

B: Bueno, con las medidas de seguridad adecuada, claro. ¿Un equipo de dos? Me gusta cómo suena. Me parece que le daría un look muy distinto. Crearía toda una línea de ropa.

HST: Absolutamente. Necesitarías todo un nuevo guardarropa sólo para este juego.

B: Anteojos de tiro y todo.

HST: Obvio que tendríamos que hacer una película. Esto se expandirá o mutará (una de dos) en algo tremendo. Y considerando el humor de este país, seguro que muchas de los que traen ganas de jugar golf también traen ganas de dispararle a algo. Me parece que comenzaría una tendencia tremenda.

B: Creo que el equipo de dos sería maravilloso para la competencia; los de la Ryder Cup estarían interesados.

HST: Hablé con el sheriff al respecto. Pero tratándose de una competencia individual, tendría que competir contra ti en ambas artes: la del tiro y la del golf. Pero si vas aplicar lo de la Ryder Cup tienes que sacar la línea de ropa primero. Voy a escribir al respecto para ESPN esta misma noche. Voy a anotarte a ti y al sheriff como consultores iniciales.

B: Suena bien.

HST: Va, te llamo mañana. Y, por cierto, veré si puedo torcer un par de orejas y conseguirte un Óscar. Pero quiero un Nobel como agradecimiento.

B: Bueno, podemos trabajar juntos en esto. Sí que es una labor conjunta [risas].

HST: Ok. Hablamos mañana.

B: Buenas noches.

Ahí está. Pronto, el Golf-Escopeta tomará a América por sorpresa. Lo veo como el primer deporte de ocio violento. Será el deseo de millones.

***

El Golf-Escopeta fue inventado un tenebroso verano del año 2004 D.C., aquí mismo, en la Granja del Búho, en Woody Creek, Colorado. El primer juego se dio entre un servidor y el sheriff Bob Braudis, en uno de los antiguos campos de tiro y bombardeo del Woody Creek Rod & Gun Club. Fue presenciado por varios invitados y filmado para la Historia con una videograbadora Super Beta por el Dr. Thompson.

El juego lo componen un golfista, un tirador y un juez de campo. El objetivo es dispararle a la bola del oponente con una escopeta calibre 12, previniendo así que éste coloque la bola en el green y haga un hoyo en uno. Se ganan puntos cuando se destroza la Titleist del oponente en pleno vuelo, causando que falle su tiro miserablemente. Eso vale dos puntos.

Pero si falla y el oponente mete la bola, él (o ella) gana dos puntos cuando su tiro alcanza el green.

Luego cambian de lugar y de equipo, y siguen a la segunda ronda.

Aún no tengo la patente, y el tren está a punto de partir, y Murray es uno de los Consultores Iniciales, junto con el sheriff, y Keith Richards, etc., etc. Invierta ahora o calle para siempre.

***

En cuanto a la carrera de Bill en el Pro-AM de Pebble Beach, estoy casi loco de orgullo. Es un artista elegante, de la más fina tradición Murray. Bill es un bruto peligroso con los reflejos más veloces de Hollywood, pero también es afable, y es por eso que confío más en él que en cualquiera de sus hermanos. Sí, por eso es que digo Aleluya, bendito Jesús. ¿Dónde está Brian [Murray]? Lo necesitaré para mi proyecto de golf, aunque sea para activar el mal humor de Bill y nada más. Marcharemos sobre una senda de huesos.

Bueno. De vuelta a trabajar. Fue Bill Murray quien me enseñó cómo mortificar al oponente en cualquier competencia deportiva, honesta o no. Él me enseñó mi humillante tiro evanescente del PGA, que me ha ganado montones de dinero… Después de eso me enseñó a nadar, y luego yo lo introduje al arte del tiro, y ahora gana en todo lo que hace. Bienvenido al futuro de América. Bienvenido al Golf-Escopeta.

Hasta luego y Mahalo.

*Texto publicado en espn.com (2005). Traducción de Staff de El Barrio Antiguo.

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