Ilustración de la serie ‘Paredes de Marsella’ por Denise Alamillo

Buenas tarde a todas y todos, Gracias a la Mtra Sofia Velazco, presidenta de la comisión estatal de derechos humanos, Lic. Jorge Verastegui, Lic. Cesar Álvarez, a la Lic. Irma Alma Ochoa directora de Artemisas por la equidad por coordinar la presentación, a la casa de la cultura jurídica por facilitar el espacio y especialmente a Fuerzas unidas por nuestros desaparecidos por permitir darle voz a las y los nuestros.

El libro La presencia de la Ausencia ha sido desarrollado gracias al programa de apoyo a las culturas municipales y comunitarias PACMYC, bajo su financiamiento se logró consolidar este sueño, el sueño de las familias que integramos FUNDENL. A.C.

Tras un largo de año de trabajo arduo hoy tenemos la vida de las y los nuestros, plasmados magistralmente en el libro, ellas y ellos están en cada una de las líneas y párrafos que lo integran.

La presencia de la ausencia es un esfuerzo colectivo de amor, dolor, sonrisas, de los recuerdos narrados desde el corazón de las madres, los padres, las y los hermanos, las esposas y 14 jóvenes artistas que donaron su talento para escribir, gracias a Julio Cisneros, Mariana Treviño, Cesar Iván Álvarez, Eduardo Carrillo, Daire Altamirano, Denisse Marques, Griselda Cruz, Denisse Longoria, Raúl Marquez, Lucía de Luna, Jesús torres, Antonio Ramos, Jessica Nieto, Tania Martínez.

Este trabajo no hubiera sido posible sin labor y dedicación que tuvieron Angélica Orozco, Daire Altamirano Y Eduardo Carrillo que con su paciencia y solidaridad coordinaron las sesiones de trabajo con las y los escritores, escritoras, narradores, narradoras, artistas, familiares y cuidaron cada uno de los pequeños detalles para que esta obra quedara perfecta.

El libro te permite conocer quiénes eran, que hacían, que les gustaba y se podrán dar cuenta de que no son diferentes a ninguno de nosotros son personas, hombres y mujeres como ustedes, como yo, con sueños, con deseos, con metas, con una familia, que un día trabajando, estando en casa, en una fiesta o simplemente comiendo tacos, su vida cambió y en ese instante dejaron de ser solo Miguel, Kristian, Galo, Efraín, Roy, Karina, Damaris, Osvaldo, Reyes, Irving, Nicolás, Cesar, Carlos, Gino, José Ángel para ser Desaparecidos y pasar a ser uno más en la larga lista de personas desaparecidas en nuestro país.

La idea de que el ser a quien le has dado vida, con el que has compartido tu infancia, o con quien decidiste que formarías una familia sea simplemente un número más en una lista es uno de los factores que motivo la idea de realizar un libro, donde ellas y ellos no fueran un número más o la narrativa dolorosa de su búsqueda o bien la descripción del lento, ineficiente y burocrático sistema de acceso a la justicia en México.

La idea de que el ser a quien le has dado vida, con el que has compartido tu infancia, o con quien decidiste que formarías una familia sea simplemente un número más en una lista es uno de los factores que motivo la idea de realizar un libro, donde ellas y ellos no fueran un número más o la narrativa dolorosa de su búsqueda o bien la descripción del lento, ineficiente y burocrático sistema de acceso a la justicia en México.

Este esfuerzo de memoria colectiva también les dará una idea a Farid y a Ronaldo de cómo son sus padres Kristian y Nicolás, mientras ellos regresan porque saben no les conocen bien, ya que días antes de su nacimiento sus padres fueron desaparecidos.

Las Fernandas de José Ángel, conocerán su alegría por vivir, su gusto por la carne asada, la música y las tradiciones regias, ama ser regio, orgulloso de su estado, el estado que ahora está en deuda con el pues a cinco años de su ausencia sigue sin hacer mucho por encontrarlo.

Quizá ahora los hijos de Cesar entenderán porque les gusta comer caldo de res o porque les agrada el sabor del cilantro como lo hace gordo, el hijo ausente Maricela Alvarado.

El pequeño Miguel, Alan, Iñaky, Uriel y Jaretzi recordaran más de los juegos, los paseos, la vida en familia cuando Miguel Ángel, Galo, Irving y Damaris sus padres estaban con ellos y disfrutaban la vida, la vida en familia.

El libro los llevara a la vida común que desarrolla en cualquiera de las comunidades de nuestro estado y podrán a través de la narrativa, como la de Jessica nieto conocer los firmes eslabones de la vida de Osvaldo (baldo) Arizmendi y esos rizos que lo enlazan con su amada madre doña Josefina Flores.

Ustedes conocerán la pasión por los tigres de Roy Rivera Hidalgo, la destreza física para el futbol americano de Carlitos, el gusto por el grafiti de nuestro pelirrojo el buen Gino.

Algunos coincidirán con el gusto musical de nuestra intrépida Damaris y sus paseos vallenatos, o identificaran alguna de las cualidades del Miguel Ángel el Hermano mayor quien protectoramente acompaña los pasos de Ramiro.

La presencia de la ausencia les permitirá a Richi, Ramiro, Francisco, Fanny, Brian, Dilan, Julio y Eduardo recordar y atesorar como era estar con sus hermanos, recordar las navidades, las fiestas, los cumpleaños, que se han quedado pausados esperando su regreso…

Para Julio Oliva, este libro es un pedazo de corazón, porque Karina es uno de los trozos de su alma y su alegría por la vida, Karis una jovencita divertida, relajada y con un enorme gusto por el dibujo ahora no está, pero ustedes podrán conocerla, sabrán de sus tatuajes, sus gustos y sus mascotas que ahora aguardan su regreso junto a su familia.

Hay una cita que refiere que el amor verdadero siempre encuentra el camino y no hay amor más grande y verdadero que el de una madre por sus hijos y la prueba de ello son nuestras guerreras: Leticia Hidalgo, Lourdes Huerta, Mayra González, Maricela Alvarado, Martha de Alejandro, Angélica Ávila, Josefina Flores, Raquel Romero, Laura de Galván que cada día construyen el camino de regreso para sus hijas e hijos ausentes.

Cada uno de nosotros podemos contribuir a hacer más corto el camino hacia ellos y los invito a solidarizarse, a leer el libro y hacer lo que sus corazones les dicten, cada uno desde su talento, su profesión puede aportar, les agradezco y reconozco la labor que realizan Andrés Marcelo Díaz, Irma Alma Ochoa, Jorge Alberto Verastegui, Silvano Cantú, Eber Omar Betanzos, Franco Mora, Silvia Ortiz, Ana Villarreal Cordelia Rizo, Darwin Franco Javier García y Justicia, José Luis Solís y Alejandro Vélez, por su colaboración en las reflexiones que el libro presenta en torno al fenómeno de la desaparición, su análisis y propuestas iluminan el camino de las familias para seguir en la lucha.

Este libro es la voz de 14 personas, catorce historias que se mantienen en pausa, por qué el libro se termina con nuestro grito de lucha Vivos se los llevaron Vivos los queremos, pero no hay punto final, porque cada día construimos el camino hacia ellos, cada día luchamos para que no se olvide, para hacer lo posible y también lo imposible para su regreso. Gracias.

Por Luisa Castellanos

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