Todo aquel que se precie de ser un beatlemaniaco de corazón, tendrá al menos una cuantas copias en vinilo, cartucho, casete y cd (las cosas esas que sacaron y les pusieron laser disc no cuentan) de esas obras maestras que en menos de diez años crearon los auténticos cuatro fantásticos (seguramente Stan Lee pensó en eso cuando inventó a los ya conocidos cuatro personajes que adquirieron sus poderes al recibir un baño de radiación extraterrestre en el mismisimo espacio exterior), yo les voy a ser honesto: nunca en mi vida he invertido centavo alguno para la adquisición de cualquiera de los formatos anteriormente nombrados para escuchar en la comodidad de un mullido sillón alguna canción o tema del cuarteto de Liverpool, les voy a decir porque.

Desde que tengo uso de razón he tenido valedores con el clásico hermano mayor mariguano y de onda, el tio que cree saberlo todo, el insoportable vecino, el novio, pareja y posteriormente ex-esposo de mi prima mayor, el hermano menor obsesionado fanático y el infalible e infaltable radio que me hicieron conocer al grupo, escucharlo involuntariamente hasta el hartazgo y desistir de la intención de hacerme de algún material musical creado por el cuarteto de Liverpool para agrandar mi escaso acervo musical.

El fenómeno beatle como todos sabemos se dio gracias a la imposición si así se le quiere llamar de un grupo que tuvo desde un principio todo a su favor, imagen, promoción y sobre todo la fórmula de crear éxito tras éxito, como burbujitas de jabón, no voy a hondar en detalles del tipo que si en aquel entonces no había mucho que escoger, porque claro que lo había, y que la juventud o sea la chaviza (hablando específicamente de nuestro país que fue en donde pegaron como patada de mula), solo tenían de tres sopas (cha cha cha y/o mambo, música ranchera y el recién descubierto rock, llamado también música del demonio, je,je,je), así que los que quisieron se fueron por el mal camino.

Para mí, en mi muy humilde y particular punto de vista y que con gusto comparto, la beatlemania consistió en lo siguiente: la etapa de los primeros discos oficiales o sea del Meet the beatles, donde vistieron con trajes de casimir, cortes de cabello perfectos, pantalones al tobillo y botines perfectamente lustrados en la era de Brian Epstein de donde ocho de cada diez padres decía: ” prefiero mil veces que mi hija salga con un beatle que con un rolling” y del revolver hasta el álbum póstumo let it be, los cuales vistieron con atuendos de seda y poliéster, chalecos, trajes extravagantes, camisas de olanes y abrigos que seguramente un día alguien sacó del baúl de su abuela y le dijeron “mira, te pareces a John Lennon en la azotea del Abbey Road “, así como su cabello y barbas crecieron, en la era del Marahashi Mierdesh (José Agustín dixit) decepcionando un poco a sus seguidoras, mas no así a sus fieles seguidores macizos que recibieron con algarabía el material sónico.

A la fecha sigue habiendo miles de seguidores en el mundo y eso está bien porque yo también tengo mi grupo favorito de rucos al cual sigo bien aferrado, a esos camaradas que quieren imaginar cómo sería la música de los Beatles hoy en día, les diré que no se sabe realmente, pero si les interesa saber cómo hubieran sonado durante la década de los setentas a los ochentas o sea, desde que Lennon le ganó a Mc cartney comunicar al público en general la mala noticia de que abandonaba el submarino amarillo, hasta la muerte violenta del mismo a manos de su fan número uno, les voy a sugerir un experimento sonoro:

Tomen los discos solistas de cada uno de ellos, editados durante dicha década de los cuales hay unos muy buenos, tracen una línea del tiempo iniciando desde el último disco oficial de do bidols, y así hasta 1981(¿porque hasta este año?, porque como dije, a finales de 1980 un loco mató a John Lennon y no hay forma de reunirlos digitalmente a menos que seamos Jeff Lynne) en los espacios de cada año van a ir anotando los nombres de los discos solistas de cada uno de los Fab four, separando esos diez años en tres bloques de tres años, tiempo estimado en que se tardaron en grabar un disco sin salir de gira, en esos lapsos junten los discos que grabaron entre esos años, por ejemplo:

Paul grabó nada menos que 5 discos de 1970 a 1973, en solitario y con su banda the Wings, el Mc Cartney de 1970, el genial Ram de 1971, el simplón Wild Life también de 1971, el Red Rose speed way y el movidón Band of the Run, ambos de 1971, John Lennon no se quiso quedar atrás y sacò también 5 platos: Wedding Álbum y unfinished music 2 Life with the lions de 1969, el gran Imagine (1971), Something in new york city (1972) y el Minds Games de 1973, Mr. Harrison se la llevò leve pero sacó dos grandes y efectivas producciones: el All things must pass de 1970 y Living in the material World de 1973, y por último el buen Ringo, que únicamente tiene un disco de ese lapso: el homónimo Ringo de 1973 ya que como dicen los que saben “es un artista de bajo perfil”.

Ya con el material en mano, viertan los ingredientes de la siguiente forma: seleccionen seis canciones de Paul, cuatro de George, seis de John y dos de Ringo o igual las que más les gusten, aquí la elección es libre por eso no recomendé canciones y quemen la selección en un cd (no permitan que éste salga de sus casas por que ya sería piratería de bajo nivel, a menos de que quieran quedar bien con el suegro, con papá o mejor aún con una nena o nene dependiendo del caso) y así le van haciendo como dije cada tres años, al final tendrán tres discotes de los bicles, a lo mejor les da para editar álbumes dobles o triples, como se le quiera hacer siempre y cuando respetando el orden de los años, para que se note la progresividad de los trabajos, ahora que si no tienen los discos físicamente, en internet hay muchos sitios de música, que mediante una cuenta se pueden hacer los playlist en cuestión poniéndoles los títulos que ustedes quieran, ahora si creen que lo que les dije anteriormente es una completa estupidez pues no me hagan tanto caso y de todas formas sigan gustando de su grupo favorito que al fin y al cabo todavía hay Beatles para rato, al fin y al cabo que soñar no cuesta nada, todo lo que se necesita es amor.

Por Alex Fulanowsky

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