No hubiera imaginado jamas que el “matrimonio gay” nos iba a ayudar tanto.

Lo hicimos por amor y por precariedad, las dos cosas iban de la mano y ni lo pensamos, fuimos a pedir derechos al Estado Frances. Nos los dieron gracias a la lucha de unxs cuantos. Nunca olvidare el nombre de Christiane Taubira. Esa mujercita negra que puso las manos en el fuego para nosotrxs, que fue agredida y discriminada como nadie por ello. Esa descendiente de esclavos que valientemente declamo a Aimé Césaire y Gontran Damas frente a los fascistas de la asamblea nacional francesa.

Empezamos una lucha cotidiana con la burocracia rudísima para poder obtener una carta de residencia a mi esposa. Citas en lugares inalcanzables cumpliendo con requisitos muy difíciles. Lo logramos gracias a nuestra Bella Locura, a unos cuantos funcionarios rebeldes y a nuestros 4 ovarios. Hemos dejado de comer, hemos dejado de dormir. Nos hemos cagado de miedo en la clandestinidad. Nos hemos peleado, hemos discutido cuando no podíamos más. Sin embargo año tras año, renuevan la ‘carte de séjour’ de Denise. Un año en paz. Cada vez. Con sus sellitos caros. Un año de respiro.

Esos dos últimos años, he perdido bastantes “amigos” cuya homofobia se expreso sin complejo. Reacciones increíbles. Hoy nos atacan en mi trabajo. Agresiones verbales, acoso, situaciones de violencias irracionales. Me prestan un alojamiento en mi lugar de trabajo, mi esposa duerme conmigo. Una tipa no lo aguanta. Me humilla. Revienta mis nervios a diario. En la lucha cuento con muy poco apoyo, la puta jerarquía no responde cuando lo tendría que hacer. Les tengo que recordar la ley, que agarrarles por los huevos para que se pronuncien a nuestro favor y que hagan su puto trabajo. No tengo nada que perder. Me siento como un guerrero Iroqui atacando sólo con su pobre hacha de guerra… lanzándose contra una pared.

Sin el matrimonio, sacaban a mi ‘puce’. Sin la ley, me hubiera ido. Hubiera perdido mi trabajo.

He estado gritando con un chingo de feministas a lo largo de mi vida. Me he cagado en todos los Estados y en todas las instituciones. Milite en algún momento por la abolición del matrimonio en general. Ahora entiendo que hay que tener muchos privilegios para defender tal postura…

El matrimonio igualitario sirve. Si eres precaria sirve. Si eres ‘sudaka’ sirve. Si eres vulnerable sirve. Si estas jodida sirve. Si te quieren muerta sirve.

Es un arma increíble. Cuando estoy por derrumbarme frente a tantas discriminaciones, resulta que sigo en pie. Y es gracias a los derechos.

Por Emilie Mourgues

 

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