Ilustraciones de la serie ‘Colores urbanos’ por Dose  

El perdón: la mejor de las medicinas [1]

Sin perdón no hay futuro”, escribe Desmond Tutú [2] como titulo de su libro, en el que habla sobre el racismo vivido en el sur de África, donde las diferencias de piel eran fuente de luchas constantes. Este libro narra un hecho histórico: cómo, a pesar de los niveles de violencia y racismo desenfrenado, se logró el perdón, la reconciliación, la esperanza y la proximidad a un futuro mejor.

El perdón tiene un proceso que para algunos puede no ser fácil y para otros puede no ser difícil, puesto que no todos perdonamos y no sanamos las heridas a la misma velocidad. De nuevo: el perdón es un proceso, y es único e irrepetible para cada ser humano, pues cada quien es diferente en sus formas de ser.

Después de haberles comentado la frase de Desmond Tutú y haber dejado claro que el perdón es un proceso, espero que me pregunten: ¿qué es el perdón?

El perdón NO ES lo que oímos constantemente en frases como “para perdonar debemos olvidar”, “perdonar es justificar acciones o comportamientos que se hayan cometido hacia nosotros”, “hacer como que nada a ocurrido (Paz Negativa: Eirene) [3]”, “perdonar no es sentirte superior a tu agresor”. Nada que ver con esto, ni con muchos otros mitos con los que nos han enseñado lo que es el perdón y lo que representa.

Lo que SÍ ES el perdón lo define Robin Casarjian [4] en su libro Perdonar: Una decisión valiente que nos traerá la paz interior [5]: el perdón es una decisión, el perdón es una actitud, el perdón es un proceso (lo que comentaba en el segundo párrafo) y el perdón es una forma de vida.

El perdón busca aceptar de verdad, nuestro propio merecimiento como seres humanos; que las caídas son oportunidades para volvernos a levantar; tomar conciencia para no volver a tropezar; y si alguien al igual que nosotros ha caído en el camino, sentir compasión y ayudarlo a levantarse junto con nosotros para así entender la magnitud de nuestro amor propio y por nuestros próximos (prójimos). Eso es lo que mantienen unido al Universo.

Como dice en el título, el perdón es una medicina que nosotros mismos nos podemos brindar, con un costo extra a las normales y cotidianas medicinas que venden en las farmacéuticas, ya que aquella persona que se aferra al Rencor y la Rabia al no haber perdonado cree que ha obtenido algo al aferrarse a esos dos sentimientos, puesto que hacerlo puede dar una sensación de mayor poder y dominio; se utilizan como un impulso para conseguir las cosas como las queremos, para controlar a los demás, evitar comunicarnos, para sentirnos a salvo, para afirmar que tenemos “razón” y no nos equivocamos, para que los demás se sientan culpables, para no responsabilizarnos. Si dejaran el Rencor y el Resentimiento y los cambiaran por el Perdón, se les revocarían los beneficios que obtienen por estos. ¿Qué acabará por definirlos si no su Rencor y su Rabia?

El perdón como forma de vida alterna, igual que en el ejemplo del Rencor y la Rabia, puede cambiar nuestro ser en todos los sentidos, sanando la herida emocional que cargamos desde hace mucho tiempo.

Para concluir, me gustaría dejar claro que perdonar NO ES olvidar, sino ver con otros ojos. En varias ocasiones se nos ha dicho: “No importa, tú olvídalo y ya el tiempo lo sanará”. Esto es UN MITO DEL PERDÓN. Es prácticamente imposible olvidar algo como si nunca hubiese ocurrido; no somos computadoras capaces de borrar fácilmente la información que nos disguste. E incluso cuando ya no recordamos lo que nos ha herido (nuestro ser encuentra maneras de bloquear hechos traumáticos), es posible que el dolor se refleje en nuestras acciones, o cuando nos molestamos sin saber por qué. Estas son las heridas emocionales que, al ser tocadas o incluso rozadas, causan dolor y nos hacen actuar de manera violenta. Por eso hay que buscar el perdón: para poder ver con otros ojos las ofensas que han cometido en nuestra contra.

Ahora, mi estimado lector, me gustaría hacerle la siguiente pregunta: ¿está listo para perdonar?

Por Shady Mohamed Reinoso

[1] Gerald G. Jampolsky. (Mayo 2000). El Perdón: La mejor de las medicinas. México: Alamah.

[2] Premio Nobel de la Paz en 184. Clérigo pacifista y sudafricano que adquirió fama internacional durante los 80 a causa de su lucha contra el apartheid.

[3] Paz Griega, que consiste en evitar la violencia directa negando los conflictos o evitando su manifestación.

[4] Psicoterapeuta radicada en Boston. Trabaja como directora en talleres y seminarios sobre el perdón y el control de estrés. Fundadora y directora de la Fundación Lionheart.

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