Ilustración de la serie ‘Primavera violeta en Monterrey’ Por Olivia Peregrino

Cuando llegué a este país hace tres años yo era muy imbécil en muchos sentidos (lo sigo siendo en muchos otros que no vienen al caso). Uno de ellos era que el hecho de saber que la prostitución es una profesión en muchos sentidos revolucionaria me andaba nublando la vista con la parte oscura de la profesión: la trata. Y pues cuando una llega a un lugar donde la gran mayoría de las mujeres que se dedican a esto son en realidad esclavas de los cárteles y las mafias y que no es que se dediquen sino que no les queda de otra, se le pasa de inmediato esta imbecilidad y abre mucho las orejas para escuchar y el corazón para comprender.

Por eso me dio mucho gusto, pero mucho mucho, la noticia de que una de las más importantes y poderosas revoluciones contra el gobierno, posteriores a “la REVOLUCIÓN”, fue iniciada y planeada por PUTAS. Y estas Señoras eran llamadas LAS HORIZONTALES DE GUERRERO. Las horizontales!!!! De inmediato sentí una conexión kármica y mística con ellas y su historia pues cuando intenté montar un tinglao de prostitución de mujeres para mujeres lo primero que me vino a la mente fue el nombre de MUJERES HORIZONTALES, pues es así como solemos coger en estas sociedades extrañas en las que todo lo rico (menos bailar) lo hacemos o tumbadxs o sentadxs. Sobre ese proyecto fallido de prostitución de mujeres para mujeres ya digo todo lo que tuve que decir enmi libro. El caso es que me encuentro con estas Horizontales de Guerrero y aquí les va su historia:

La noche del 6 de marzo de 1922, las prostitutas del puerto de Veracruz popularmente conocidas como “las horizontales de Guerrero”, amenazaron con quemar en la vía pública las sillas, las camas y los colchones sobre los que trabajaban, en señal de protesta por las elevadísimas rentas que debían pagar a los propietarios de los patios de vecindad que les alquilaban las pocilgas donde vivían. Alarmada la policía corrió hasta la zona de fuego para impedir la quemazón”

Pero volviendo a la problemática de las “horizontales de Guerrero” con sus caseros, éstas tras no recibir una respuesta satisfactoria a sus demandas de parte del alcalde y de los propietarios, el 6 de marzo de 1922 anunciaron públicamente su determinación de ponerse de huelga dejando de pagar las altas rentas hasta que éstas no fuesen disminuidas al equivalente del 20% sobre el valor catastral. Al tiempo que la meretriz María González envió al presidente de la República, Álvaro Obregón, un telegrama para enterarlo de la explotación de la que eran víctimas. Según ella, la respuesta del presidente fue: “que ya las autoridades dictaron órdenes para la aprehensión de esos individuos que viven explotándolas”.

La noticia de esos acontecimientos corrió como reguero de pólvora y pronto miles se sumaron al boicot del pago de alquileres. Trabajadores que habitaban en patios de vecindad con San Salvador, La Isabelita en la calle Guerrero, La Veguita en la calle Progreso (…) se unieron a la lucha. A finales de mayo de 1922, treinta mil inquilinos de más de 100 patios de vecindad no pagaban renta”

Días después de declararse en huelga, el domingo 12 de mayo por la noche se efectuó la primera gran manifestación del movimiento inquilinario que abrió con un concurridísimo mitin en el que Herón Proal, líder del sindicato, pronunció un discurso desde uno de los balcones del Hotel Diligencias acompañado de Porfirio Sosa y de la oradora comunista Juana Ruiz. Después, la multitud portando banderas rojas avanzó lanzando consignas y arengas como “Estoy en huelga y no pago renta” y así recorrió varias calles de la ciudad”.

Casi al final, llegaron a la zona de tolerancia en la calle Guerrero. Las meretrices se aglomeraron en torno de los manifestantes y comenzó Proal un discurso en el que se dirigió exclusivamente a ellas, llamándolas “verdaderas heroínas” al reconocerles ser las primeras en decretar la huelga e iniciar el movimiento. Así lo reprodujo el periódico: “Ustedes, merecen un voto de confianza del comité de huelga y de todos los habitantes de Veracruz, porque fueron las primeras en decretar la huelga que hoy ha tomado proporciones gigantescas. Ustedes en realidad verdaderas heroínas, por haber puesto la primera piedra de este edificio gigantesco que hemos ahora levantado. Son las iniciadoras y por lo tanto merecen un estrechísimo abrazo de confraternidad. El sindicado rojo de inquilinos les abre sus brazos y les llama con todo cariño SUS QUERIDAS HERMANAS”.

El reportero que relató este hecho destacó que “la palabra hermanas causó risa ante el auditorio, por lo que Proal les reprendió “Sí señores, y no se rían, estas pobres y despreciadas mujeres, no solamente son nuestras compañeras, sino que también son nuestras hermanas porque analizando las cosas, resulta que ellas son de carne y hueso como nosotros, y no hay motivo de excluirlas de la hermandad, tanto más, que son carne de explotación de los burgueses”.

Y pues si quieren saber más sobre cómo estaba el pedo con las mujeres en general en Veracruz en los años 20-30-40 les recomiendo mucho la lectura del libro Mujeres en la Historia de la ciudad de Veracruz – Primera mitad del siglo XX  de Adriana Gil Maroño y Mª Luisa González Maroño.

Yo hacía mucho que no me encontraba una joya semejante.

Por Diana J. Torres

*Publicado en Pornoterrorismo

Comments

comments