Estando por las calles del centro de Guadalajara, me encontré con dos personas de avanzada edad, Socorrito y Sebastián “El Roble” quiénes iban caminando muy lento por la banqueta, me di cuenta que ambos eran débiles visuales. Me acerqué a ellos y les pregunté si podía hacerles unas fotografías para un proyecto fotográfico sobre las personas invidentes, que mostrará cómo viven. Sebastián me comentó que él era maestro de una asociación para invidentes, que estaba a unas cuadras de dónde estábamos hablando, me dijo que fuera al día siguiente, a las 10 de la mañana, y así fue. Llegué al lugar, no sabía cómo decir que había llegado; es común llegar a un lugar en donde te voltean a ver, se dan cuenta que llegas, te dicen hola, y respondes… pero aquí era diferente, todos hablaban y no supe como irrumpir. Decidí pasarme sin saludar. Había un chico del servicio social, en el salón, él sí me vio cuando me pasé, y dijo, “Profe hay visita”. El “Roble” sin haber escuchado mi voz dijo “ah, es la fotógrafa… Compañeros, ayer me encontré a esta muchachita mientras acompañaba a Socorrito, fue muy amable de guiarme a la parada de mi camión, me dijo que vendría hoy a hacer unas fotografías para un proyecto que quiere hacer sobre nosotros los invidentes”. En ese momento había tres alumnos: Sergio, Martha y Socorrito. Dijeron que sí, de hecho Sergio estaba muy emocionado porque él había sido fotógrafo y comprendía el arte de la fotografía Comencé a hacer las fotografías, fui a la asociación los martes, durante dos meses. A veces bajaba la cámara para convertirme en su guía y ser su lazarilla. Cada uno “El Roble”, Socorrito, Sergio y Martha, encontraron un sentido a su ceguera viviendo de la luz de sus sentidos, “El Roble” toca el piano y de eso se gana la vida, Socorrito tiene 92 años y se dedica a recitar poesía en su casa, Martha ríe a carcajadas la mayor parte del tiempo, todo para ella es un chiste, y Sergio se dedica a ayudar a los que llegan a la asociación, les enseña a andar solos con el bastón por las calles, a leer y a escribir en braile. Son personas que abrazan fuerte, no a medias, son personas que aprendieron a vivir entre sombras, pero sobre todo son personas que siguen su lucha en la oscuridad encontrando los caminos para cargar con ella, demostrando que la vida no termina en las desgracias sino que desde las desgracias se vuelva a construir la gracia, esa gracia que nos dijeron por ahí, se llama vida. Sé que hay muchas fotografías y proyectos sobre invidentes, pero ésta es mi versión y visión de los hechos en el 2016.

Por Michelle Vázquez Corona

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