Por Ximena Peredo

Se perfila una catastrófica imposición. Quemado el proyecto Monterrey VI -Medina, Higa, Peña Nieto- lo que pretenden es hacernos creer que recapacitaron y que, en sintonía con la IP contraproponen un proyecto mejor. Ya no se va a llamar Monterrey VI pero puede ser igual de catastrófico porque, en el fondo, no se está discutiendo qué futuro queremos para la Ciudad. 

Quienes quieren garantizarse un abasto de agua hoy innecesario apuestan a que la metrópoli siga funcionando como laboratorio neoliberal: más agua para la explotación de gas shale por la vía de fracking -se proyectan 15 mil pozos en el Norte del estado-, más agua para la industria automotriz, metalúrgica, cervecera, ganadera, cementera y las que se acumulen. Por el otro lado, quienes nos oponemos al trasvase de ríos y a la explotación de aguas profundas tenemos otra idea de Ciudad. Monterrey ya no puede explotarse más. Hace tiempo que superamos la cuota de explotación de recursos. Basta ver la calidad de nuestro aire y las condiciones de los antiguos ríos. La Ciudad no puede digerir tanto desecho. No tenemos cara para pensar que todavía se le puede sacar más cuando la experiencia de Ciudad es tan hostil. Antes que pensar en darle otra vuelta de tuerca nos corresponde darle una tregua, limpiar los ríos, reforestar en serio, recuperar las condiciones que la hacían una ciudad habitable y querible. 

El gobernador de este estado debería de encabezar la lucha por el saneamiento del ambiente. En cambio, El Bronco pretende chantajearnos con que nos saldrá muy caro cancelar un proyecto nefasto. Qué tragedia, queridos amigos, que nos gobierne una ignorancia catastrófica. Habrá que presentar una resistencia no sólo apasionada, sino valiente e inteligente. Hoy en el día Mundial del Agua agradezco y me comprometo.

*Publicado anteriormente en el facebook de la autora.

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