¿Pueden las favelas convertirse en focos de crecimiento económico?

Por Eva Coronado

11.7 millones de brasileños viven en favelas. Hombres y mujeres que a diario se ven retratados en los periódicos básicamente por dos razones: en las páginas de sucesos por apuñalamientos o incidencias con la policía, o bien en artículos que hablan de las favelas como el punto turístico exótico del país.

Tan sólo en Río de Janeiro existen 750 favelas. Aproximadamente el 20 por ciento de la población de la ciudad vive allí.

La organización Centra Única de Favelas (CUFA), creada en 1999 por Celso Athayd, que entonces buscaba un lugar de unión y expresión para los jóvenes de las comunidades, hoy en día es un lugar visitado por muchos jóvenes que realizan, además de actividades interesantes, estudios como el que se ha publicado a finales de 2015, una investigación en la que se dan datos de la situación actual de las favelas brasileñas. En el análisis participó también Renato Meirelles, presidente de Data Popular, instituto encargado de hacer estudios sobre la sociedad brasileña.

“Durante un mes estuvimos conversando con más de 2 mil habitantes de las comunidades en todo Brasil. Conseguimos que nos contaran su visión del mundo, sus patrones de consumo, sus miedos y sus ilusiones. Si todas las personas que viven en favelas se unieran, se formaría el quinto mayor estado de todo Brasil [el país se divide en 26 estados y un distrito federal]. Es que en Brasil hay más habitantes de favelas que gauchos”, explica Meirelles.

La realidad es que aún queda mucho por avanzar en relación a la calidad de vida de los residentes. El 73 por ciento considera el lugar en el que viven violento; el 59 por ciento afirma que los moradores de la favela sufren prejuicio; y el 29 por ciento se sienten discriminados. Por otro lado, el cambio que dentro de ellas se ha producido en los últimos años ha traído consecuencias positivas. Al 81 por ciento le gusta vivir en las favelas, el 62 por ciento se declara orgulloso de pertenecer a la comunidad a la que forman parte y dos tercios de los habitantes no quieren vivir en otro lugar. En relación a las expectativas de mejora de las favelas, para el próximo año, el 16 por ciento cree que la favela donde viven va a ser más violenta, mientras que el 76 por ciento cree que su situación mejorará.

Elaine Mendes, participante del documental Women are héroes (proyecto del fotógrafo francés JR, del año 2010), explica su visión de las necesidades de la comunidad en la que vive: el Morro de Providencia, en Río. “Hay violencia también en la ciudad, no sólo en las comunidades. No somos animales, somos trabajadores; llevamos a los niños al colegio, vamos a la ciudad a nuestros trabajos, etc. Lo que se muestra de aquí siempre es negativo. Necesitamos que la favela brille, meterle color a esa imagen, y sólo va a brillar con la escolarización de nuestros niños. No pedimos comida, nadie lo hace; de lo que tenemos hambre es de cultura. Es una lucha diaria y dura, no es fácil, y al final todo es una cuestión de dinero. Pero vamos a conseguirlo”.

En muchas favelas brasileñas existen cursos y actividades subvencionados por el gobierno regional. Cursos de pilates, de estética o de costura. Pero nada de diseño gráfico o de idiomas. Algo que demandan los habitantes de las favelas cada vez más, una profesionalización de las actividades ofertadas que les permitan un mayor y mejor desarrollo.

Actualmente los ingresos de los moradores de las favelas llegan a los 63 billones de reales por año [14 billones de euros]. Este volumen sería equivalente al consumo de bienes de Paraguay y Bolivia juntos.

En cuanto a los hábitos consumistas dentro de la favela, destaca el alto grado de aceptación de los productos electrónicos. El 47 por ciento tiene televisores LCD o de plasma en sus casas, y el 28 por ciento paga suscripción a determinados canales de televisión, un consumo en alza que obliga a los habitantes de la favela a bajar del morro para concretar la compra en tiendas especializadas.

Durante muchos años las favelas no eran lugares donde las empresas pensaran en desarrollar un buen plan para incentivar el consumo. Algunos años, las cifras de personas que pasaban hambre alcanzaron el 53 por ciento. Hoy en día, la favela es un mercado a tener en cuenta, aunque hay empresas que siguen sin prestarle atención. Los brasileños que viven en favelas consumen, y pueden ser un target muy interesante en el que fijarse.

El sueño de ser emprendedor

Cada vez más brasileños sueñan con ser dueños de su propia empresa, conquistar la independencia financiera. De hecho, 4 de cada 10 vecinos de las favelas quieren emprender, según afirma Data Popular junto con Data Favela y Cufa (central única de favelas), quien además argumentó que la mitad de estas personas pretende abrir un negocio de aquí a tres años.

Entre estos futuros emprendedores, el 63 por ciento quiere montar un negocio dentro de la favela, el 19 por ciento tiene pensado hacerlo fuera de su comunidad pero en un barrio cercano al lugar donde viven, y el 15 por ciento en barrios más alejados de su lugar de residencia. Eso sí, la mayor parte de las personas (un 35 por ciento) piensa en negocios de alimentación a la hora de invertir su tiempo y su dinero.

¿Cómo son estos emprendedores? La mayoría de ellos (un 56 por ciento) pertenece a la clase obrera, el 38 por ciento a la clase baja y el 7 por ciento a la clase alta. Más del 50 por ciento tiene más de 25 años y están casados. En cuanto al género, el estudio revela que el 49 por ciento son hombres y el 51 mujeres.

Con políticas que fomentaran el emprendimiento dentro de las comunidades, el estudio afirma que esto mejoraría la economía local y fortalecería a la propia comunidad. Actualmente, el 82 por ciento de la población compra dentro de su comunidad.

“Pensando en fomentar el consumo dentro de la propia favela, cada vez existen negocios más diversificados”, explica el presidente de Data Popular. “Este escenario favorece la creación de nuevas oportunidades de negocio. Es un buen momento de que se empiecen a vender productos más caros dentro de la favela, como productos tecnológicos o electrodomésticos”.

Actualmente, la mayor parte de las personas que viven en las favelas compran electrodomésticos fuera de la favela (en concreto un 81 por ciento). Y pasa lo mismo con la ropa y los muebles: en el caso de la ropa, un 81 por ciento, y en el caso de los muebles, un 76 por ciento.

Este informe, realizado por Central Única de Favelas y Data Popular, contó con la participación de 2 mil habitantes de 63 favelas localizadas en 9 regiones metropolitanas y en el distrito federal de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Belém, Fortaleza, Recife, Salvador, Curitiba, Porto Alegre y Brasilia.

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